Independencia financiera: qué es y cómo alcanzarla

¿Sabes qué es la independencia financiera y cómo puede alcanzarse? Con este post iniciamos una serie de artículos sobre este tema para tratar de comprender mejor cómo funciona y si merece la pena hacer el esfuerzo que requiere conseguirla.

¿Qué es la independencia financiera?

Sin duda, el primer paso es tener claro qué significa exactamente este concepto. Así, de forma muy sencilla, podemos definir la independencia o libertad financiera como aquella situación en la que una persona puede hacer frente a todos sus gastos sin necesidad de trabajar, durante un período de tiempo indefinido.

La clave está en los llamados ingresos pasivos, que son aquellos que se generan de forma automática, sin una relación directa e inmediata con el trabajo. Por ejemplo, los dividendos de una inversión en acciones, las rentas percibidas por alquileres, los ingresos generados por el diseño y venta de una app, la venta de participaciones de un fondo de inversión, etc.

No obstante, el grado de «pasividad» de estos ingresos es muy variable y, en todo caso, presuponen un trabajo o inversión inicial que no puede evitarse. Por tanto, el trabajo, el ahorro y la inversión son pilares fundamentales para poder generarlos en el futuro.

¿Es posible ser financieramente independiente?

Por supuesto, es perfectamente posible alcanzar la independencia financiera. De hecho, multitud de personas la han disfrutado a lo largo de la historia.

Sin embargo, el gran cambio vivido en los últimos años consiste en una enorme popularización del término, con un amplio movimiento que se ha extendido por internet de forma vertiginosa. Así, lo que empezó en pequeños blogs y webs personales en Estados Unidos, como una forma de compartir experiencias personales, pronto se convirtió en un movimiento de escala global.

Blogs como los de Peter Adeney, Jason Fieber, Jacob Lund Fisker y muchos otros contribuyeron en gran medida a la popularidad del movimiento FIRE (Financial Independence, Retire Early: «independencia financiera, retiro temprano»).

En este sentido, la diferencia fundamental respecto de épocas pasadas radica en que, de pronto, muchos pequeños inversores empezaron a darse cuenta de que la libertad financiera era perfectamente alcanzable sin necesidad de manejar enormes patrimonios.

¿Cuál es la «cifra mágica» para la independencia económica?

Como es lógico, no hay un importe concreto de patrimonio que podamos considerar que ofrece la libertad financiera a cualquier persona. Cada caso es diferente.

No obstante, hay una guía universalmente aceptada para calcular esta «cifra mágica»: la regla del 4%.

El origen de este concepto se remonta a un estudio realizado por tres profesores de la Trinity University en el que se concluía que una persona podía considerarse financieramente independiente si el 4% de sus activos cubrían el total de sus gastos anuales.

Por ejemplo, si tienes unos gastos de 20.000 € al año, podrías ser financieramente independiente si tuvieses un patrimonio de 500.000 €. Es decir, que tendrías que tener ahorrado un patrimonio que sea 25 veces tu gasto anual.

Ahora bien, el estudio de la Trinity University parte de ciertas premisas que deben cumplirse. Fundamentalmente, se trata de que el patrimonio esté invertido en acciones y bonos y que el importe retirado

cada año se sitúe en torno al 3 – 4% del patrimonio total. Así, ese patrimonio iría creciendo cada año en mayor medida de lo que disminuye por los fondos retirados.

De este modo, según los datos analizados en el estudio, en un período de 30 años, todas las simulaciones arrojan que el patrimonio final sería mayor que el inicial, aun gastando el 4% cada año.

En cuanto a la proporción de acciones y bonos que consigue mejor resultado medio, sería la de un 75% acciones – 25% bonos.

Críticas y revisiones del estudio Trinity

Algunas de las críticas que ha recibido el estudio original de la regla del 4% destacan la excesiva rigidez de consignar un importe fijo de gastos para un período tan largo. Según estos otros autores, sería preferible ir ajustando el nivel de gastos a la evolución del patrimonio. No obstante, la mayoría de críticas destacan que la ineficiencia vendría por dejar un exceso de patrimonio final, más que por haberlo agotado.

Sin embargo, otros autores indican que el período de 30 años contemplado en el estudio podría no ser suficiente para extrapolar los datos a períodos más largos. Así, algunos seguidores del movimiento FIRE se están retirando con poco más de 30 años, por lo que tendrán que vivir de su patrimonio durante un período mucho más amplio (en algunos casos, 70 años).

En cualquier caso, a pesar de las críticas en uno y otro sentido (por demasiado conservadora o demasiado arriesgada), la regla del 4% sigue contando con muchísimos defensores.

¿Cómo conseguir la libertad financiera?

Aunque ampliaremos esta cuestión en sucesivos artículos, podemos al menos dar unas pinceladas acerca de cómo conseguir la libertad financiera sin partir de un gran patrimonio inicial.

Así, la mayoría de representantes del movimiento FIRE destacan dos puntos clave que deberían cumplirse:

  • Ahorrar un elevado porcentaje del salario (algunos indican que, al menos, se debería ahorrar en torno al 50% del sueldo). Cuanto mayor es el porcentaje de ahorro, en menos años se logra la independencia financiera.
  • Invertirlo. De nuevo, la mayoría defienden las ventajas de una cartera que priorice la inversión en acciones respecto de la de bonos. Además, muchos de ellos eligen la inversión en fondos índice frente a la inversión en acciones individuales. No obstante, también hay grandes defensores de la inversión en acciones que produzcan dividendos.

Por supuesto, cada caso es diferente y no es fácil encontrar recomendaciones universalmente válidas. En la medida de lo posible, consulta con un asesor todos aquellos aspectos que te generen dudas.

FI vs. RE: libertad para elegir

Finalmente, es importante destacar un matiz esencial: la independencia financiera no implica jubilación anticipada. Es decir, el hecho de conseguir un patrimonio suficiente para vivir de sus rendimientos, no supone que uno deba retirarse necesariamente.

Por tanto, la independencia económica simplemente te proporciona una mayor libertad para decidir. Amplía tus opciones y hace que el factor dinero deje de ser decisivo.

En definitiva, la independencia financiera es un objetivo alcanzable y muy atractivo, que no exige un gran patrimonio de partida, pero sí un plan bien diseñado y ejecutado. Siempre que se disfrute del camino y no suponga grandes privaciones ni riesgos excesivos, es una opción a tener muy en cuenta.