Teletrabajo: el triunfo de un cambio inevitable

Sin duda, una de las consecuencias más visibles de la pandemia de COVID-19 en el ámbito laboral ha sido el enorme crecimiento del teletrabajo en nuestro país. Y es que, como a menudo sucede, las grandes transformaciones surgen de la necesidad, la crisis o la urgencia.

Así, estos últimos meses han dado un impulso definitivo a esta nueva forma de trabajar, y todo apunta a que ha llegado para quedarse.

La transformación siempre postergada: teletrabajo para (casi) todos

La promesa del teletrabajo ha estado sobrevolando el mundo laboral desde hace décadas. El desarrollo de internet y la imparable transformación digital parecían augurar un cambio radical en la forma de trabajar que, sin embargo, nunca acababa de generalizarse.

Así, según estadísticas oficiales del INE, las personas que teletrabajaban de forma habitual apenas representaban un 4,8% del total en 2019.

Las herramientas necesarias, en gran parte, llevaban años con nosotros. Desde la infraestructura informática hasta las aplicaciones de software, todo estaba preparado para trabajar a distancia. Solo faltaba, quizás, cambiar de mentalidad y aceptar una nueva forma de organizar las relaciones laborales.

Es en este punto donde la crisis sanitaria dio al teletrabajo el impulso que necesitaba. De un día para otro, la alternativa de futuro se convirtió en la única opción posible. Y, con mayor o menor fortuna, una gran parte de la población empezó a teletrabajar.

Sin duda, esto ha permitido que continuase la actividad en muchos sectores que, de otro modo, se habrían paralizado. Así, con evidentes dificultades, tanto empresas como trabajadores han hecho un enorme esfuerzo para que funcionase este gran experimento que, seguramente, va a cambiar para siempre nuestra forma de trabajar.

Las ventajas del teletrabajo bien diseñado

Como en cualquier otro sistema de organización, las ventajas del teletrabajo van a estar siempre condicionadas por la forma en que se implemente. Sin duda, si se hace de forma adecuada, los beneficios potenciales son muy significativos:

  • Reducción de costes. Aunque el impacto real de la generalización de esta nueva forma de trabajar todavía está por ver, parece evidente que los costes fijos de la empresa deberían disminuir. En particular, el alquiler de oficinas y otros costes fijos tenderán a reducirse. Sin duda, esto podría ayudar a que muchas empresas consiguiesen sobrevivir en momentos difíciles como los que nos esperan.
  • Mejor conciliación con la vida personal y familiar. En principio, si se implanta con una cierta flexibilidad, el teletrabajo permite una mejor conciliación de la vida laboral y familiar. Así, el simple hecho de evitar desplazamientos libera un valioso tiempo que puede dedicarse a otras actividades.
  • Mayor satisfacción laboral. En general, la eliminación de los desplazamientos, la mejora en la conciliación y el trabajo en un entorno familiar suelen conllevar una mayor satisfacción de los empleados.
  • Mayor productividad. Si se implementa de forma adecuada, todo apunta a que el teletrabajo debería tener un impacto muy positivo en la productividad. Sin duda, este es uno de los grandes retos del mercado laboral en nuestro país y uno de los beneficios más prometedores de esta nueva forma de trabajar.
  • Mayor autonomía del trabajador, lo que también abre la puerta a una mayor creatividad y productividad. Sin duda, esto puede convertirse en una buena forma de que las empresas atraigan y conserven el mejor talento.

Desventajas y retos de futuro

Por supuesto, el teletrabajo también plantea importantes retos e inconvenientes que van a requerir mucha voluntad y determinación para que no se conviertan en un lastre en esta nueva realidad.

Entre otros, podemos citar los siguientes:

  • Retos tecnológicos. Aunque probablemente sean los más sencillos de superar, lo cierto es que la experiencia de estos últimos meses ha puesto de manifiesto algunas carencias que hay que resolver lo antes posible. Ya sea la velocidad de las redes, la calidad de los equipos informáticos o la homogeneización de los entornos de trabajo remoto, queda todavía mucho por hacer en este sentido.
  • Separación de la vida laboral y personal. Lo que para la conciliación es una ventaja, puede convertirse en un inconveniente cuando ambas facetas colisionan o se entorpecen entre sí. Y es que no podemos ignorar que no todas las personas cuentan con un espacio adecuado para trabajar en casa: libre de distracciones, silencioso, bien iluminado y climatizado, con adecuada ergonomía, etc. De ahí que los coworkings y centros de negocios, ya adaptados a la nueva realidad, sigan siendo una alternativa más que interesante.
  • Trasladar al teletrabajo las malas prácticas del trabajo presencial. Sin duda, los beneficios del trabajo a distancia pierden peso si las empresas y los trabajadores siguen cayendo en los errores del pasado. Entre otros, podemos mencionar el abuso de las reuniones de trabajo (ahora virtuales), el «presentismo», la baja productividad, etc.
  • Traspasar al trabajador costes que antes no soportaba, como los derivados de la infraestructura tecnológica necesaria para un buen desarrollo de sus tareas.
  • Despersonalización del trabajo, con la pérdida potencial de conexiones entre miembros del equipo. No obstante, las herramientas actuales permiten limitar considerablemente el impacto de este inconveniente, como ahora veremos.

Las mejores herramientas para teletrabajar

Sin duda, las herramientas que permiten el teletrabajo no dejan de mejorar día a día, a una velocidad de vértigo. Así, cada vez son más eficientes, asequibles y atractivas.

Por tanto, es difícil hacer una enumeración de aplicaciones cuando continuamente aparecen nuevas soluciones que mejoran a las anteriores.

No obstante, podemos mencionar algunas de las más interesantes a día de hoy:

  • Herramientas para videoconferencia. Aquí podemos citar al célebre Zoom, pero también Google Hangouts, Adobe Connect, Skype e incluso WhatsApp.
  • Herramientas para el trabajo en equipo y gestión de proyectos. Aquí destacan aplicaciones como Slack, Microsoft Teams, Asana, Trello, Basecamp y muchas otras. Tanto Slack como Teams tienen también herramientas de videoconferencia, por lo que podrían encuadrarse en el primer apartado.
  • Almacenamiento e intercambio de archivos. Aunque muchas empresas utilicen sus propios servidores, en algunos casos también podrían hacer uso de servicios como Google Drive, Dropbox, Onedrive, WeTransfer o similares.

En definitiva, parece evidente que, en esta ocasión, el teletrabajo ha llegado para quedarse. Por tanto, con una organización adecuada y la necesaria implicación de todas la partes, este nuevo modelo puede transformar para siempre nuestra forma de trabajar.